Es una realidad que la expresión oral, es algo que practicamos diariamente, haciendo uso de ésta con o sin ser realmente concientes, de lo que decimos y como lo decimos. Pero la realidad es que ¿quién nos enseña a expresarnos de manera adecuada?

Partiendo de la premisa anterior, podemos inferir que la expresión oral es una capacidad que adquirimos de forma innata, a través de la imitación y de la comunicación que se da en el contexto en el que nos desenvolvemos, así como el papel que jugamos dentro de este.

Aunque lo ya expuesto es cierto, hay que tomar en cuenta, que la expresión oral no implica sólo saber hablar, sino el hecho de saber como hablar, en que momento, de que manera (de acuerdo al contexto) y comprender. Misma razón que nos puede llevar a pensar que, entonces el entorno inmediato que nos rodea, no es el único escenario comunicativo en donde podemos aprender a expresarnos.

Contrariamente a lo que antes se pensaba, hoy en día la comunicación es fundamental en nuestras vidas y al hablar de que en la escuela se deben dar los suficientes elementos para adquirir una competencia comunicativa, nos referimos a que la expresión oral es tan importante como aprender a escribir y a leer. Aunque como sabemos el propósito de la escuela no es en muchas ocasiones enseñar a expresarnos (de manera directa), si debe ser, para que así podamos lograr que nuestros alumnos, como lo señala Goodman "Mejoren la expresión oral de los alumnos y la comprensión e interpretación de distintos tipos de mensajes orales".

Por lo que el aula se debe convertir en un escenario comunicativo, donde los alumnos puedan hablar, y que a través de diferentes actividades, se desarrolle en cada uno de ellos las capacidades y destrezas para hablar en la diversidad de textos orales, como los que menciona Reyzabal: narración, biografías, exposiciones, informes, debates, soliloquios, descripciones etc.

Si como maestros logramos que nuestros alumnos hablen y que se desenvuelvan tal y como lo hacen en sus familias, entonces tendremos como resultado personas que no temen hablar en público, que pueden hablar con fluidez para solicitar un empleo, que en una conversación pueden participar abiertamente. Ejemplo de esto tenemos las escuelas activas, que toman en cuenta el diverso bagaje cultural de cada niño, y de acuerdo a su edad los niños exponen temas de su interés. Con su rico o pobre vocabulario el niño cada vez más enriquece sus posibilidades.

Por lo tanto lo que yo como maestro haga dentro dentro del aula para impactar y favorecer la expresión oral, se va a ver reflejado en los alumnos, en su futuro.